Home
CERTIFICADOS
Contacto

Noticias


Lunes 29 de enero de 2001
Las cucarachas pueden causar crisis alérgicas y asmáticas.

En un departamento equipado con microcamaras olocaron a 600 cucarachas durante cinco meses, descubrieron que proteínas que se encuentran en la saliva y las heces del insecto son muy alergénicas.

Un sabio fumigador dijo alguna vez que era sencillamente imposible combatirlas. Que eran animales bíblicos, insectos que habían soportado todo, lluvias de meteoritos, pisadas de dinosaurios, inundaciones, incendios, insecticidas.

Con 290 millones de años de vida, las cucarachas siguen haciendo de las suyas: un nuevo estudio confirma que pueden provocar alergias y asma tanto o más que un ácaro.El trabajo realizado por el Instituto de Investigación del Hospital de Arkansas y por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos identificó los antígenos de la cucaracha asociados con las crisis asmáticas y los colocó, en el ranking de alergenos (las sustancias que provocan asma), por debajo de los ácaros.Los antígenos son proteínas que se encuentran en la saliva, heces, huevos y piel de los insectos.

El trabajo concluyó que la presencia de cucarachas en los hogares puede "disparar" la enfermedad, especialmente en chicos (que son blanco fácil del asma) que viven en las ciudades.El hallazgo detecta nuevos "amigos" de esta enfermedad pero también abre puertas a distintas opciones terapéuticas: según Richard Brenner, médico entomólogo y director del estudio, pronto se podrán desarrollar medicamentos a partir de estos antígenos.El asma es una de las enfermedades más comunes. Aunque no es curable, puede ser tratada y controlada. En la Argentina, casi el 5 por ciento de la población la padece, con un enorme crecimiento anual, según datos de la Asociación para la Prevención y Asistencia del Asma.

Parece ser que aumenta al ritmo de la vida moderna: a más contaminación, más asma.Según el Centro Nacional de Salud Ambiental de los Estados Unidos, en ese país el número de personas con asma pasó de 6,7 millones en 1980 a 17,3 millones en 1998. La mayor parte de este porcentaje es gente pobre que vive en grandes ciudades.Para la Organización Mundial de la Salud, el asma es una de las ocho enfermedades crónicas más graves. Pero, a diferencia del cáncer o la diabetes —que integran ese mismo grupo— encierra, para los científicos, una verdadera paradoja: la incidencia mundial aumenta a la par del avance de la ciencia.

En la última década, la enfermedad creció casi un 50 por ciento y hoy afecta a 600 millones de personas en todo el mundo, según el Instituto Internacional de Asma.Aunque los índices de mortalidad bajaron un 10 por ciento respecto de la década pasada, en la Argentina todavía mueren unas 900 personas por año. Las estadísticas escolares indican que el 21 por ciento de los chicos que faltan más de diez días seguidos a clase lo hace por crisis asmáticas. Y el 70 por ciento de las urgencias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez se deben a crisis respiratorias.Desde que el asma comenzó a tratarse como una enfermedad inflamatoria —antes los tratamientos sólo se centraban en el control del broncoespasmo—, reducir la inflamación de las vías áreas con remedios preventivos para controlar las crisis comenzó a ser la gran prioridad de la ciencia.

Según coinciden los médicos, el incremento del asma se debe a un aumento de la polución ambiental combinado con una mayor exposición a factores alergénicos en las viviendas.El Instituto Nacional de Pulmones, Sangre y Corazón de Estados Unidos resalta la importancia del diagnóstico precoz ya que los alergenos, que inflaman las vías respiratorias y pueden desencadenar una crisis en el asmático, están en todas partes: en el aire, los objetos, la ropa y los alimentos.Antes de la aparición de los síntomas de la enfermedad, todavía es poco lo que la medicina puede hacer. Los especialistas anticipan que faltan más de dos años de experimentación para una vacuna destinada a disminuir el anticuerpo de la alergia antes de que éste se exacerbe y provoque una crisis en el paciente.

Se trata de una enfermedad caracterizada por el estrechamiento de los bronquios frente a algunos estímulos: sustancias que producen alergia como el polen o los ácaros, horribles bichitos microscópicos presentes en el polvo de la casa.Los ataques de asma varían en frecuencia e intensidad. Algunas personas que padecen asma están libres de síntomas la mayor parte del tiempo. Otras, en cambio, tosen, tienen silbidos al respirar y sienten sensación de ahogo con mayor frecuencia.

Los alergenos domésticos más frecuentes son los ácaros del polvo de la casa, ahora en segundo lugar las cucarachas, las plumas y los pelos de los animales. Disminuir estos agentes reduce la posibilidad de crisis asmáticas. También es posible bajar la incidencia quitando las alfombras que van de pared a pared y manteniendo baja, durante el verano, la humedad relativa mediante el uso de aire acondicionado.



Volver